Gran Poder Gran Poder Gran Poder
Hermandad del Gran Poder

Boletín Cuaresma 2018



SALUDA DEL PRESIDENTE DEL CGHC


Hermanos en Cristo:


Ante las amenazas y el ataque que sufrimos los cristianos contra nuestra fe y valores y en medio de la batalla espiritual en la que estamos inmersos, y que San Pablo también describe en el Cap. VI de Efesios, es fácil caer en la trampa de defender la verdad –algo imprescindible, necesario, urgente y de vida o muerte para las almas- y a la vez desatender nuestra comunión con el Autor de la verdad.

Corremos el peligro de despistarnos con el dulce aroma que emana el mundo cofrade, que es como el incienso que usamos para adorar a Dios. Pero la verdad, el camino y la vida está en Dios, no en el aroma, no en el incienso.

Todos los hermanos estamos necesitados de una constante renovación cristiana y por tanto debemos entrar en una dinámica de formación permanente luego lo es de una manera singular para quienes ocupamos cargos de responsabilidad dentro de las hermandades y cofradías donde los sacramentos de la reconciliación y la Eucaristía dominical han de ser prácticas habituales. Pésimos cristianos y cofrades seremos del Señor del Gran Poder si no estamos plenamente unidos a Él mediante la vida sacramental y de oración. Nuestra exigencia debe caminar paralela a nuestra coherencia pues en la vida diaria estamos llamados a dar testimonio de nuestra condición de católicos en la familia, en nuestro trabajo y en los compromisos sociales.

El Evangelio y la doctrina de la Iglesia católica será el punto de referencia necesario para discernir y orientar cualquier realidad de la Iglesia de Cristo y todo gesto evangelizador. Y si alguien nos anuncia un Evangelio diferente del que hemos recibido, carecerá de la luz del Redentor. En una sociedad con una filosofía que no está impregnada del Evangelio y marcada por una secularización ascendente, donde el “Nuevo Orden Mundial” pretende implantar la cultura de la muerte a través del aborto, eutanasia, ideología de género, hipersexualización, destrucción de la familia tradicional, etc…, por tanto, las hermandades requieren un evidente ejercicio del discernimiento cristiano que se vea fortalecido por una creciente formación cristiana, una activa participación en la vida litúrgica y una práctica de la caridad y fraternidad entre hermanos y con ello vivir la pasión permanente hacia el Señor como llamada a la conversión constante dando verdadero sentido a nuestra deuda eterna con Él.

Es por todo ello que desde este Consejo General tenemos el deber de subrayar a nuestras hermandades de la obligación de intensificar la acción evangelizadora como nos piden las cartas pastorales en los últimos años para revitalizar a nuestra Iglesia. Entre otros muchos asuntos que nos competen, trabajamos para que nuestras hermandades y cofradías sean ámbitos de catequesis donde se acoja y transmita la palabra de Dios y se camine en la fe de nuestra Madre Iglesia. En palabras de nuestro Arzobispo, Ella es puente o escalera para el encuentro con el Señor. Somos conocedores del empeño y esfuerzo que desarrolláis las hermandades convencidos en que la vocación cristiana y apostólica encuentra un florecimiento religioso tanto dentro como fuera de la vida espiritual de cada una.

A todos los hermanos, mi invitación a participar de los cultos de nuestra querida Hermandad para enriquecernos espiritualmente y estar cercano a Dios, pues un mundo divorciado de quien lo creó y redimió, inevitablemente tiene un mal final. Desde este espacio, recibid un fraternal abrazo. Hermanos, no busquemos agradar al mundo sino a Dios.

Sebastian Ortega Pérez
Presidente del Consejo General de Hermandades y Cofradías de Coria del Río.