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Escudo del Gran Poder

Boletín Cuaresma 2021



CARTA DEL PRESIDENTE DEL CGHC


Hermanas y hermanos en Cristo:


Comienzo este escrito uniéndome en el dolor de las decenas de miles de familias que han llorado la muerte de seres queridos por la terrible pandemia que ataca al mundo entero. Especialmente y de una forma más directa dirijo mi afecto y cariño a las familias de nuestro pueblo que han sufrido la pérdida de un ser querido y/o sufren la enfermedad del covid-19 cubriendo de incertidumbre, tristeza y de un gris oscuro el futuro.

Además quiero enviar unas palabras de reconocimiento por la encomiable labor de sacerdotes y sanitarios atendiendo y cuidando, en muchos casos entregando sus vidas por las personas necesitadas en estos momentos de desolación. Gracias a tantas personas que con su sacrificio y esfuerzo hacen que todo sea algo más fácil orando de una manera especial por los enfermos, mayores y residencias de ancianos.

Sin la fe, la muerte produce en el ser humano muchos interrogantes, y reviste una tragedia más honda cuando es inesperada a causa de una pandemia. ¡Bendito seas Señor, qué lección nos das cada día. Cuánto nos ayuda a restablecer el rumbo de la vida hacia Ti y soportar esta terrible y pesada cruz cuando contemplamos tu ensangrentado rostro en tu Gran Poder!, Necesitamos estar con Dios porque Él responde a todas nuestras dudas confortando nuestros corazones con el bálsamo y consuelo de su Palabra y Promesas. Permitidme este mensaje de esperanza a los que lloran la muerte de seres queridos: la pasión, muerte y resurrección de Cristo es el camino de nuestra liberación y la certeza de nuestra futura resurrección.

Todos necesitamos el apoyo de Dios y de nuestra fe en Él, esta pandemia nos ha hecho ver la más absoluta vulnerabilidad y debilidad de nosotros. Por tanto hemos de acudir a Él llenos de esperanza y ayudarnos mutuamente para recuperar el ánimo y la confianza en que esta situación terminará y volverá la normalidad a nuestras vidas.

Precisamente en nuestras vidas debemos rechazar otras pandemias mayores, entre ellas la de la cultura de la muerte. Corren tiempos difíciles por la terrible pandemia moral donde se debate la necesidad de aplicar lo que llaman el concepto equívoco de “muerte digna y compasión”. La verdadera compasión no consiste en provocar la muerte sino en acoger al enfermo y atenderlo con amor, caridad y medios para aliviar su sufrimiento respetando la dignidad de la vida. La Iglesia no permanecerá en silencio ante el aborto y la eutanasia. No sólo ha defendido siempre la vida y seguirá haciéndolo en el futuro, sino que tampoco puede permanecer callada sobre la necesidad de proteger a todos los seres humanos desde la concepción hasta la muerte natural. Desde el punto de vista de la fe, la vida humana es sagrada e inviolable.

Pedir a todos los hermanos la oración y acción constante no sólo en este tiempo de pandemia sino a lo largo de nuestras vidas con la finalidad de ser tierra fértil que de fruto para ofrecérselas al Señor para su mayor Gloria. Que nuestra Bendita Madre la Santísima Virgen del Carmen siempre nos ampare bajo su manto.

Sebastian Ortega Pérez
Presidente del Consejo General de Hermandades y Cofradías de Coria del Río.